miércoles, 24 de julio de 2019

MAD COOL (12/07/19)


Iba a ser un viaje relámpago. Salir hacia Madrid un viernes, comer, ir al Mad Cool, dormir y a la mañana siguiente volver para Cádiz. Pero valía la pena; The National, cabeza de cartel para los conciertos del viernes pero gran desconocido para gran parte del público, tocaba en España, lo cual no es habitual. Mi amigo Dani me había dado un toque un par de meses atrás con la propuesta y acepté sin dudar (que el segundo plato fuerte fuera Smashing Pumpkins también ayudó a la rápida decisión). Eramos tres, y el más entusiasta de todos tenia 13 años, pero ya le sacaba algún centímetro de más a su padre, a quien le metió en el cuerpo el gusanillo por el grupo de Ohio (no confundir con Los Gallos, Chiclana). Cosas raras como esa, pequeños milagros, que siguen pasando. Y Dani me pasó en su dia unos cds a mi y así se expandió la semilla del grupo liderado por Matt Berninger.

Llegamos a Madrid y después de comer en el siempre recomendable Lamucca, de la calle Prado, con mi hermano, fuimos a Valdebebas, comenzaba el espectaculo. Yo creo que estaríamos como a 37 grados a la sombra, el calor era bochornoso. Algo muy bueno nos tenia que esperar ahí dentro para plantarnos en las instalaciones a las 6 y media de la tarde. Eso, o estábamos rematadamente locos. Fue lo primero, por supuesto. 

El recinto era una pasada, miles de metros cuadrados sobre una base de césped artificial. Pero un cesped de calidad, firme y esponjoso, que soportaba estoicamente las acometidas del dios Helios, casi sin inmutarse. Había stands de todo tipo, cada uno con un gancho publicitario. No recuerdo si eran cinco o seis los escenarios alternativos del festival, pero los dos principales estaban colocados de manera perpendicular el uno al otro, y muy cerca, de modo que no podían simultanearse actuaciones en ambos sin pisarse unos a otros. 

Después de escrutar los más diversos rincones de las instalaciones (no, no nos subimos a la noria ni nos montamos en los coches de choque), y echarle el ojo a alguna de las decenas de casetas y food trucks de las que emanaban los más diversos aromas nos dirigimos al escenario principal, el Mad Cool Stage. Previo a ello, y solo y meramente por seguir las indicaciones médicas y de protección civil acerca de la necesidad de una hidratación continua cuando el mercurio sobrepasa la barrera del 35, nos hicimos con unas cervezacas buenas, que sabian a gloria bendita, y un refresco pal niño. La primera actuación de la tarde en el escenario principal era la de Sharon Van Etten. Menudo descubrimiento el de Sharon (no confundir con Charo, la del puesto de pescado de la plaza). De negro riguroso, pantalón y blusa, el pelo recogido en una coleta y una voz absolutamente hipnótica que hacía que cada sorbo de cerveza se degustara con matices distintos, como los de sus melodias.

La puntualidad en las actuaciones era rigurosa, lo que se agradece. El siguiente plato que nos fue servido, sin movernos apenas del sitio en el que estábamos, era Miles Kane. No conocía a este tipo ni a su banda, y los disfrutamos repitiendo el ritual cervecero en más de una ocasión, y valiéndonos de unas magnificas pantallas gigantes, que flanqueaban ambos escenarios, tanto el Madrid Cool Stage, como el Madrid te Abraza, como se llamaba el que en ese momento daba alaridos ese extraño tipo con gorro de pescador. Dani y Miguel aprovecharon que uno de los gemelos Dessner (The National) pasaba como el que no quería la cosa por ahí para inmortalizar el momento para la eternidad.

A las 10 en punto de la noche apareció el grupo al que todos esperábamos. El directo The National es magnífico. La banda sonaba de muerte y el bueno de Matt se dejaba la piel, casí literalmente, en cada canción. Y digo esto porque fueron varias las ocasiones en las que el lider de la banda bajó del escenario y se mezcló sin pudor entre la muchedumbre que le aclamaba, una de las veces muy cerca de donde nos encontrábamos nosotros, junto al incómodo, todo sea dicho, pasillo central dedicado a que el cableado de luces y sonido no tuviera el más mínimo atisbo de daño, y eso que estaba cubierto. Una hora y treinta y cinco minutos de concierto que se hicieron más que cortos y donde nos presentaron temas de su nuevo disco y nos deleitaron con algunas de sus piezas mas conocidas, como la grandiosa Fake Empire.

Acabado el pase de los de Cincinatti tocaba volver al Madrid te Abraza para digerir el segundo plato fuerte de la noche. Y a la hora pactada aparecieron sobre el escenario Billy Corgan, con sotana (¡que calor, mi madre!) y su banda, rasgando las guitarras de manera sublime y llevando a su fiel audiencia al éxtasis. Con el permiso de los Smashing hicimos un break para cenar algo y poco después volvimos al redil para disfrutar de los mejores momentos del concierto, con guiños a nuestros maravillosos 90 con canciones como Tonight tonight o Today. 

Cuando iba acabando la banda de Chicago nos fuimos colocando en una zona comoda del Mad Cool Stage para ver a Vetusta Morla. No conocía a este grupo madrileño y la verdad es que hicieron un papel muy bueno, un directo magnífico y unas canciones que sonaban de maravilla, cuando no las coreaba el respetable, todo sea dicho.

Eran más de las 2 de la mañana y el benjamin del grupo quería esperar para ver a los australianos Empire of Sun, que cerraban la jornada, pero los carrozas nos impusimos y cogimos un Uber de vuelta a casa. 8 horas de conciertos, cerveza, conversacion, reflexiones intergeneracionales y buenísimos momentos que quedarán en mi retina sin duda alguna, así como la forma en la que piloto y copiloto arreglábamos el mundo de vuelta a casa mientras el pequeño gran Miguel dormía en el asiento trasero y soñaba, seguro, con futuros conciertos cuanto menos tan espectaculares como al que asistió con dos viejos rockeros.






domingo, 14 de abril de 2019

REQUIEM DE MOZART

Debemos partir de la base de que no entiendo de música clásica. Si alguien que lea esta reseña piensa que va a ser un artículo crítico lleno de tecnicismos y que atienda a todos los detalles de la obra, puede ya dejar de leer. Pero igual que no entiendo de ópera y me encanta, no entiendo de música coral y la disfruto con pasión. 

Y anoche disfruté. La orquesta Ad Libitum, el coro NovaNerta y la camerata L´Istesso Tempo, nos deleitaron a los asistentes que abarrotábamos la Capilla de la Soledad, en Chiclana, con una obra magnífica, ejecutada con maestría, que puso los vellos de punta a quien esto escribe y a buen seguro a gran parte del auditorio. El larguísimo aplauso final es muestra evidente de ello. 

La sección de cuerda de la orquesta nos brindó un magnífico entremés, bajo la batuta del maestro Jose Luis López Aranda, tocando Las Siete Palabras, de Haydn. Eso fue un delicioso aperitivo, porque después aparecieron la sección de viento y el coro, para ofrecernos el plato fuerte.

El Réquiem de Mozart es una pieza épica. Bellísima. Dramática y de un lirismo cautivador, que le lleva a uno al siglo XVIII, a la misa de difuntos del autor de la obra, aunque no fuera ese su destino. Ví “Amadeus” cuando era un chaval y me quedé prendado de dos cosas, principalmente; una era la bendita locura del genio, en forma de risita nerviosa, la otra el Réquiem. Nunca tuve desde entonces un disco o un cd con esa obra pero cada vez que me la cruzaba me quedaba prendado. De hecho, en la escena final de “Asesino como conejo”, primer corto de Monjezú Producciones, la pieza que suena es el Réquiem, concretamente el Introitus. Quedaba genial. 

Como decía, orquesta y coro ejecutaron la obra brillantemente, con una potencia magnífica, con mucho sentimiento. Imagino las horas y horas de ensayos para llegar a este momento. Los solistas brillaron a un gran nivel. Me encantaba seguir con la vista al director de la orquesta, al maestro Ramón Llorente Bastidas, ver cómo sutilmente iba dando órdenes a los distintos intérpretes para que entraran, salieran, subieran, bajaran, apretaran... Y me imaginaba al director del coro, al incansable y entusiasta Juanlu Lorenzo, en algún rincón de la iglesia, siguiendo la obra con media sonrisa, con la tranquilidad de ver cómo todo salía a pedir de boca y como su coro se lucia en la noche chiclanera, prestando atención a todos los detalles pero embelesado, a buen seguro, por cierta rubia a la que hasta le sobraba la partitura. Amiga Carmen Panes, fue un absoluto placer escucharos, y ver caras conocidas para mi, y del mundillo jurídico, como Pili Cano e Inma Vela, a las que también felicito desde aquí. 

Si algo lamenté, sin querer desmerecer en absoluto la Capilla de la Soledad, es que el marco del evento, de este X Aniversario del Réquiem de Mozart en Chiclana, no fuera otro. Merecía, como mínimo, la Iglesia Mayor, pero eso es otro debate y no vamos a buscar culpables entre la organización, máxime cuando se nos brindó, en definitiva, un espectáculo de tal calibre, complejidad y calidad, como el que disfrutamos, ¡completamente gratis! (lo que me parece inaudito), en la noche del sábado 13 de abril, en un Sábado de Pasión, que lo fue, gracias a esta obra, por partida doble. 

Salimos de la capilla con la sensación de haber tenido el privilegio de haber asistido a algo grande. Así fue, sin duda.





domingo, 30 de diciembre de 2018

BILLY ELLIOT. EL MUSICAL.

Tuve la oportunidad de ver el musical estas Navidades en Madrid. Hacía tiempo que no iba al teatro a ver uno, desde "El Rey Leon", hace seis años, y ya tocaba. Los musicales no suelen defraudar, y éste no ha sido una excepción. Es cierto que me esperaba más; si uno hace caso al boca a boca espera más, pero aún así la obra es magnífica.

La puesta en escena es espectacular. Cuando uno piensa en que se está gastando 80 euros por cabeza por una entrada al teatro no puede evitar imaginarse al productor del evento sentado en un gran butacón, con un sombrero de copa negro, riéndose a carcajadas mientras fuma un puro y se mete el dinero en sus bolsillos colmados de billetes, y probablemente ésta no sea una excepción (se suelen agotar las entradas de las funciones), pero es cierto que solo la inversión en los decorados y en la puesta en escena en general ha debido ser enorme. No solo impresionan los decorados, sino la forma en la que se introducen en escena en cada cambio de acto o en las transiciones correspondientes.

Decía más arriba que esperaba más, básicamente por las canciones. No me llegaron, salvo "Solidaridad" y alguna otra más que son piezas importantes, el resto me parecieron flojitas o normalitas. Me sorprendió saber, al final de la obra, que el autor era Elton John, que es un genio. De hecho diría que el momento musicalmente más emotivo es el que suena la parte más conocida de "El lago de los cisnes", con eso digo mucho, desde mi punto de vista.

Solo he tenido que ver unos minutos de la versión inglesa de la obra para confirmar algo que ya sentí en el teatro: la obra en español pierde. No me termina de gustar que los personajes sean tan castizos y que sin embargo utilicen los nombres en inglés, Billy, Newcastle, George, Señorita Wilkinson, pero bueno, estamos acostumbrados a ello... El uso de los tacos por parte de mayores y niños me parece exagerado, buscando un toque de humor que a veces consigue, pero en la mayoría de ocasiones no. No se si tiene algo que ver mi percepción con el hecho de que en esta obra, supongo que a la vista de las fechas, los personajes principales estaban interpretados por los actores alternantes. No estaban ni Natalia Millán ni Carlos Hipólito, por poner un ejemplo. No me gustó tampoco la transición entre el Billy Elliot "pato", que empieza en la escuela de danza, al Billy que ya baila en condiciones... en esta obra prácticamente no existe, desde el minuto 1 el niño ya baila con soltura.

Me gustó mucho algo que era el leit motiv de la película, al menos como yo la recuerdo, la estigmatización de la danza cuando quien la lleva a cabo es un varón, y ello en una sociedad donde los roles están muy definidos, y donde aparecen algunos rebeldes, como Billy, que abren el camino hacia la normalización de ciertas cosas, como que la danza es cosa de chicos también, sin que ello conlleve una u otra orientación sexual. Y más en el contexto, en esa situación de lucha obrera constante, donde hablar de danza puede resultar hasta insultante, a la vista del momento político.

Cuando una obra de teatro tiene el nombre de un personaje es que obviamente todo o casi todo gira en torno a él, y se convierte en el punto de atención. El chaval que interpretó a Billy (hay varios) lo hizo muy bien, bailaba de maravilla, pero estaba cortito de voz, y en algunos números musicales, algún dueto básicamente, eso era muy llamativo. En el que me parece el mejor número musical de la obra (atención spoiler), en el que Billy expresa bailando la rabia que siente porque su padre no le permite hacer la prueba de baile para el Royal Ballet, da lo mejor de si, mezclando rabia, danza clásica y claqué.

Para mi gusto a esta obra le falta grandilocuencia por un lado o mejores canciones, por otro, pero no deja de ser, como decía al principio, un musical magnífico y, desde luego, recomendable.

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Aquí el musical en inglés completo (escenografía distinta, mucho más austera, que en la producción española):

jueves, 1 de noviembre de 2018

BOHEMIAN RHAPSODY


Quien me conoce un poco sabe de dos de mis grandes pasiones: Queen y el cine. Bueno, pues llegó el gran día, el estreno de la película con la que había soñado durante años, la que había "exigido" que alguien realizara. Así que ahí estaba yo, el día del estreno, a las 4 de la tarde, primera sesión, con mi troupe, mi familia, fans también incondicionales, no se por que, de Mercury y compañía.

Este blog donde a veces hablo de cine, de cine y de algunos espectáculos a los que pueda acudir, también, se subtitula "El cine como te lo contaría un amigo". No pretendo salirme hoy de esa linea, ni hacerme de entendido de cine, que no lo soy, ni pecar de fan absoluto de la banda, que si lo soy. No pretendo destripar (¿alguien se acuerda cuando utilizábamos el término "destripar" frente al usual "hacer spoiler" actual?) la película, pues el 90% de los que puedan leer esto sabrán qué cuenta y cómo acaba, aunque sea a grandes rasgos, dado que Queen ha sido un gigante al que pocos han podido estar ajenos en su vida, aunque sea mínimamente para saber de su existencia, así que daré solo dos o tres apuntes.

Básicamente puedo decir que la película me ha gustado. Y me desprendo un poco de mi capa de fan del grupo para decirlo, porque los fans somos muy quisquillosos cuando no se es fiel a la realidad. Pero entiendo que esto es una película, no es un documental, y que requiere de algunas licencias cinematográficas. Hay elipsis o saltos temporales por doquier, pero se entiende, se trata de comprimir al máximo la historia para hablar de la banda, de su música, de las relaciones de los artistas con terceros y de la especial figura del gran Freddie Mercury, que es sobre quien, no nos engañemos, gira el filme, de manera absoluta. Y ahí, en el tratamiento de la figura de Freddie, está una de las grandezas de la cinta, y es que no se centra en demasía en el lado rosa de su intimidad. Es algo que se trata, desde luego, pero se hace con tacto y hasta con cariño, me atrevería a decir.

Rami Malek interpreta a Freddie. Mi sensación es agridulce. Porque creo que hace un buen papel, se mete bien en el Freddie persona y en el Freddie artista, pero a mi me chirriaba verle, básicamente porque no se parece a él. Por muchos dientes, bigote, etc que le pongan, Rami no se parece a Freddie. No se parece en el cuerpo, en la forma de la cabeza, en los ojos y por supuesto no se parece a él en esas inmensas bolsas debajo de los ojos que tiene el actor y que me parece sorprendente que en pleno 2018 no se hayan podido corregir para la película en la sala de maquillaje. Los movimientos de Freddie sobre el escenario están muy conseguidos, pero no son perfectos. Los que nos hemos tragado horas y horas de conciertos sabemos a lo que nos referimos. Además no me ha gustado el doblaje... las películas hay que verlas en versión original siempre, pero esta en particular me habría encantado verla sin doblar, todo llegará. He echado de menos algunos gestos del Freddie fuera del escenario, pero en cualquier caso, como digo, la mimetización de Malek en Mercury ha sido buena. En ese aspecto Brian May estaba clavado, parecido físico brutal y magnifica adaptación gestual, que decae un poco en el May sobre el escenario. Deacon muy conseguido, y Taylor aceptable.

¿Es necesario que hable de la banda sonora? No sabría casi que decir. Quiero imaginarme a un chaval que no haya escuchado nunca a Queen (eso es complicado) o no al menos sabiendo que era Queen lo que escuchaba, viendo esta película y flipando de manera absoluta con su banda sonora, no solo porque se han elegido canciones emblemáticas de la banda (algunas no tanto, como la maravillosa versión del "Doing all right" que nos regala Tim Staffel, el vocalista de Smile, grupo predecesor de Queen, grabada casi 50 años después que la original, que se dice pronto) sino por los momentos en que suenan y el encaje con la película. El final de la cinta me parece apoteósico, en ese sentido. Es un final magnífico, grandilocuente a la par de emotivo, rememorando la que está considerada la mejor actuación de un grupo de rock en la historia de la música.

Salimos del cine contentos, mi familia emocionada, y yo feliz después de haber visto una película digna, que a lo mejor no pasa a la historia de los biopics pero que es un gran homenaje a la mejor banda de rock de la historia y a la figura del gran Freddie Mercury.

Trailer: 

https://www.youtube.com/watch?v=HciuPmrqnJw



lunes, 11 de junio de 2018

QUEEN + ADAM LAMBERT. WIZINK CENTER MADRID. 09/09/2018


Fue un maravilloso espectáculo. Reconozco que no las tenia todas conmigo antes de ir a ver a Brian y Roger el sábado pasado. Ya hace dos años vinieron a Barcelona junto con Adam Lambert y no me apunté al evento, raro en mi, pero esta colaboración con este chaval, surgido del "American Idol" (el OT de los yanquis) me tiraba para detrás. Podía aceptar que la banda se uniera con algun clásico, como hicieron con Paul Rodgers en su momento, pero que ficharan a una joven promesa norteamericana sacada de un reality de cantantes pues.... Y reconocía que el chaval tenia voz, por supuesto. Pero esta vez la "excusa" de ir a verlos estuvo en Rodrigo. Rodri es un fan absoluto de Queen, no se por que, y uno de los regalos de su comunión fueron las entradas, para él y para el resto de la family, no ibamos a dejar solo al niño...


Llegamos al Palacio de los Deportes (hoy WiZink Center) con media hora de antelación. Teniamos entradas en pista y tenia claro donde queria ponerme, al fondo de la pista, junto a los que tenian sus entradas VIP sentados en primera fila de la grada frontal. De ese modo mis hijos, que por su edad no miden 1'92 como el padre, podrían ver el escenario. Fue una gran elección, estuvimos muy cómodos todo el concierto. Muchas veces la madre de las criaturas y yo los alzamos en brazos, claro, pero el resto del tiempo lo vieron muy bien desde el suelo.

La puntualidad no fue británica (no había teloneros), debe ser por eso de que el cantante era norteamericano... Pero un cuarto de hora después de las 9 pm comenzó el show... y qué show! El robot gigante de la portada de News of the World, album del que se cumplen 40 años y del que se ha sacado una edición especial de aniversario, aparecía para "derribar" el muro que separaba el escenario del público y empezaron a sonar las guitarras..... Me sorprendió escuchar los acordes del "Tear it up"... ¿así empezamos un concierto, con el Tear it up?.. A ver, el tema es cañero, pero cuando hablamos de la más mitica banda de rock de todos los tiempos no es la mejor elección... pero lo cierto es que enseguida enlazaron con "Seven seas of Rhye" y "Tie your mother down" (el gran clásico de los comienzos) y quedó una presentación de lo más apañada. Los efectos visuales fueron magníficos, la pantalla panorámica y movible fue un gran acierto... un juego de luces brutal.

En "Play de game" me quedé boquiabierto con Adam Lambert, es cuando empecé a pensar "este chaval lo hace de maravilla". A ver, vamos a dejarnos de historias, todo el que se sube a un escenario a cantar junto con Queen va a ser comparado con Freddie Mercury, y en la comparación todos van a salir derrotados. Adam Lambert lo hizo muy dignamente. En "Don´t stop me now" lo dio todo. Brian y Roger iban a su rollo... yo me los imagino preguntando al comienzo la caja que han hecho esa noche y esbozando una enorme sonrisa, pero lo cierto es que con 70 años cumplidos a May se le veia de lo más animoso y en forma. No se si decir lo mismo de Roger, pues me sorprendió ver que sobre el escenario habia dos baterias (la otra la tocaba un músico norteamericano).... para el duelo de baterias estuvo muy bien, pero para el resto fue un sospechoso añadido por si al bueno de Taylor le fallaban las fuerzas, tal vez. En cualquier caso Roger tuvo sus momentos también, con el solo clásico de "I´m in love with my car" o "sustituyendo" a David Bowie en "Under pressure".

Lambert también cantó lo que después he comprobado que es un tema propio, "Lucy", me gustó, y May hizo unos arreglos de guitarra magníficos. Como decía más arriba, Adam Lambert se suponía que no iba a imitar a Freddie, pero lo cierto es que es un personaje que nos recuerda mucho a nuestro añorado Mercury, no tanto por su manera de cantar, magnífica, sino por cierta tendencia a la extravagancia. En "Killer Queen" estuvo glam total.

May siempre gusta de ofrecer un guiño al público, y con casa en Ibiza, como tuvo, y estudios en astrofísica en las Islas Canarias, como cursó, es normal que algo chapurree en castellano.. muy poquito, pero el hombre hizo el esfuerzo. "Y para que vean que entiendo donde estoy"... dijo, y empezó a tocar los acordes del Concierto de Aranjuez, con una acústica.

El escenario tenia forma de media guitarra, y el mastil hacía las veces de pasarela. Fue genial ver a Brian y a Adam cantar en esa zona en varias ocasiones, incluso al propio Roger tras el duelo de baterias. También fue un espectáculo ver a May tocando su "Last Horizon" elevado por la mano gigante del robot a las alturas del escenario.


Y nosotros, en la pista, no parábamos. Los cuatro no dejábamos de saltar y de bailar, teníamos espacio más que suficiente; me encantaba ver a mi hija improvisando una coreografía con "Another one bites the dust" y a su madre y su hermano siguiendoles el rollo.

"I want it all", "Somebody to love", "I want to break free", "The show must go on", fueron momentos sublimes, como lo fue la primera de las dos apariciones de Freddie a través de la gran pantalla, la primera para cantar junto a Brian el "Love of my life" y la segunda, ya en los bises, para retar al publico con su "didedodererero!!!". Un sucedáneo de lo que no llegué a ver en los años 80, pero algo de lo más entrañable. El juego de luces y sonido con "Radio Ga Ga" fue espectacular, y ver a miles de almas moviendo los brazos y tocando las palmas al unísono al ritmo de la canción fue emocionante.

"Bohemian Rhapsody" fue el ultimo corte antes de los bises, y la entrada de la guitarra de May en la parte final de esta "canción de canciones" fue épica.

Es show final en los bises fue mágico, la puesta en escena, la calidad del sonido, todo, fue espectacular, no me cansaré de decirlo.
Creo que a Lambert le sobraba la corona, demasiado Mercury para uno que no es Queen. Podrán criticar a May y a Taylor, llamarles peseteros por cobrar 92 euros por cada entrada de pista, pero lo cierto es que valió la pena rascarse el bolsillo, y hacer 1400 kilómetros en apenas 30 horas para acudir en familia al concierto. Mis peques, de 12 (casi) y 10 años decían "es el mejor concierto al que he ido en mi vida".... con diez años, jajajaja... pero lo cierto es que ya han estado en algunos y este lo ha sido, y lo mejor de todo es que será para ambos, un recuerdo imborrable, eterno, y eso lo hace aún más mágico.



Concierto completo:



sábado, 16 de diciembre de 2017

STAR WARS. EPISODIO VIII. LOS ULTIMOS JEDI.


Esta reseña me temo que va a ser muy corta.

DECEPCION. Esa es la sensación al terminar de ver la película. Y bueno, más que al terminarla, al ir viéndola, porque al final remonta un poco, desde mi punto de vista.

Decía hace dos años que a un fiel seguidor de la saga con poco que le dieras estaría agradecido, y que el Episodio VII daba mucho... no puedo decir lo mismo del Episodio VIII. Y es que, realmente, no tiene ni chicha ni limoná... no me entero bien de hacia donde va... de si simplemente es una parada en el camino para el desarrollo del fin de la saga o qué... No tiene el peso, ni de lejos, que tuvo "El imperio contraataca", de la primera trilogía... pese a los intentos, en vano desde mi punto de vista, de imitar a la misma (recordemos los paisajes helados y algunos artilugios mecánicos), pero es que, he de reconocer, me ha tocado las narices desde el minuto 1 el tono humorístico de la cinta. Más cerca de "Spaceballs" (la parodia de Mel Brooks) o de "Aterriza como puedas" que de las acostumbradas pinceladas humorísticas a cargo de los droides o personajes como Han Solo. Y digo minuto 1 porque el Episodio VII acaba con el encuentro entre Rey y Luke, muy solemne, en lo alto de la montaña, y el VIII comienza prácticamente con la continuación de dicha secuencia, y es patética. Parodia infantiloide por momentos, ¿tendrá algo que ver Disney en esto?

No sé, como digo, hacia donde va esa película... a mostrar la búsqueda del eterno equilibrio entre el bien y el mal o yo que sé... Me dormí dos segundos en un momento dado, con eso lo digo todo.

No me ha gustado el aparente mayor uso de técnicas digitales en este episodio que en el anterior. Las criaturas nuevas son de gama baja, y los pajarracos/hamsters esos que ponen ojitos son de lo más lamentablemente tierno que hemos visto desde algunos ewoks de "El Retorno del Jedi"...

Creo, además, que Carrie Fisher (QEPD) y Mark Hamill no van a ser nominados a los Oscar por sus "colosales" interpretaciones. 

Sin querer destripar, no lo hago, hay una escena, una, que para mi se queda en el recuerdo, que me lleva a la escena final de El Padrino III, cuando Michael Corleone sostiene en brazos a su hija, a la que acaban de disparar, y grita desesperadamente en un silencio más desgarrador que lo que podría ser el grito en sí... supongo que quienes hayan visto ambas cintas sabrán a qué escenas me refiero, en el caso de ésta a una batalla entre grandes naves. 

Creo que la decepción que me llevo tras el visionado de la peli al menos será el preludio para que dentro de dos años vaya al cine con pocas expectativas y me quede, finalmente, con un buen sabor de boca de la saga.


TRAILER:


    

martes, 24 de octubre de 2017

BLADE RUNNER 2049




Aviso a navegantes: esta crónica carece absolutamente de interés crítico-cinematográfico... bueno, como casi todas las anteriores.... Pero lo cierto es que fui a ver esta peli la semana pasada y me encantó. Aquí podría acabar, diciendo que me gustó mucho y que recomiendo ir a verla, pero yo soy de enrollarme, así que al menos daré un par de apuntes de las cositas que más me gustaron.

Hay que partir del hecho que Blade Runner, la original, es una película que me gusta mucho. Y es curioso porque yo vi esa peli en el año 1994, en una cinta VHS de pésima calidad, tomada prestada de la biblioteca de la Base Aerea de Morón, donde cumplía con mis obligaciones para con mi patria. La calidad de la cinta, como digo, era detestable y eso influyó en que me quedara en un "ni fu ni fa". Años después me hice con una magnífica edición especial en DVD y empecé a disfrutar de la cinta como era debido.

La película original de Riddley Scott nos dejaba con la incógnita de si Deckard (Harrison Ford) era o no un replicante, uno similar a los que él mismo tenia que dar caza. El montaje final que se hizo años más tarde no deja, para mi, lugar a dudas de la respuesta (que no daré, en todo caso). En este film nos encontramos a otro blade runner, encarnado por Ryan Gosling, que tiene una evolución inversa a la de Deckard, a mi modo de ver. Es cláramente un replicante pero a lo largo del filme nos embargan las dudas sobre ello. El caballo de madera de hoy nos lleva al unicornio de la cinta original, y queremos hacer paralelismos. Cada cual que llegue a sus conclusiones, yo me reservo la mia.

Me gustó mucho la peli porque me hacía sentir que estaba viendo realmente una secuela de la original, pero sin solución de continuidad. Y crear un ambiente particular más de 30 años después de la cinta inicial no es fácil; lo fácil es caer en la utilización de efectos y técnicas cinematográficas actuales, con salvedades. Sin embargo pensaba que de haber visto BD en los 80 en un cine mis sensaciones habrían sido justo las que estaba viviendo en ese momento.

La trama, la fotografia, las maquetas, la direccion artistica, ¡la música!.. ¡todo!, todo me llevaba a la película anterior, haciendome disfrutar de ambas en una especie de maravilloso vals anacrónicamente acompasado.

En definitiva, de esas pelis que uno sabe que cuando salgan a la venta tendrán un hueco en la estanteria de casa.

Tariler: